Salario

Demanda Cláusula de Exclusividad

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Muchos trabajadores de Ericsson tienen en su contrato de trabajo una cláusula que indica que un porcentaje del salario bruto anual se abona en concepto de exclusividad. Así, el empleado se compromete a una plena dedicación a cambio de esa contraprestación económica (típicamente un 10%). Para la mayoría de los trabajadores, que tienen sueldos por encima del convenio, este plus queda absorbido en el salario. Sin embargo, algunos compañeros con sueldo fijado al mínimo por convenio no estaban recibiendo esta cantidad.

Tras varias peticiones por parte de CGT para que se realice el pago de dicho concepto, la Empresa ha seguido denegándolo por lo que no nos ha quedado otro camino que interponer demandas individuales de reclamación de cantidad. La empresa se ha avenido a alcanzar un acuerdo, y no sólo ha pagado las cantidades debidas, sino que ha ajustado el sueldo al valor que correspondía.

Este hecho pone de manifiesto los continuos incumplimientos de la Empresa y su negativa a negociar fuera del ámbito judicial.

El salario emocional

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Una de las asignaturas pendientes de nuestro departamento de RRHH es, sin duda, la satisfacción y motivación de la plantilla. Sin eso, no hay retención de talento y los empleados acaban marchándose.

El salario emocional se refiere a aquellas retribuciones no económicas que el trabajador puede obtener de la empresa. El empleado obtiene ciertos beneficios, mejora su percepción de la compañía e incrementa su productividad.

Muchas empresas saben que no sólo cuenta el salario. Se valoran también otro tipo de retribuciones, como el teletrabajo, guardería en el centro laboral, beneficios sociales como seguros, planes de jubilación, ayudas a la educación de los hijos, abono de los costes de transporte y alimentación, desarrollo personal y profesional con programas de formación y rotación, buen ambiente laboral con un entorno sin conflictos, espacios para el ocio donde despejar la mente y evitar el estrés, o incluso librar en tu cumpleaños.

Ericsson, además de la práctica congelación salarial, no mejora la parte emocional. El incremento de la carga de trabajo y el goteo de despidos empeoran el ambiente laboral, junto con el estancamiento del importe de los tickets restaurante, la extinción de las lanzaderas gratuitas a ML, etc.

Un buen bono en época de despidos

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El bono de 2018 ha sido, en líneas generales, un buen bono, superando para la mayoría de los empleados el 100% de consecución global, con objetivos individuales en strech.

No se explica sin embargo cómo, viviendo Ericsson una situación de bonanza económica, se siga apostando por los despidos en lugar de por la rotación.

Mientras los más jóvenes dejan la compañía ante la falta de expectativas de evolución en su carrera profesional, los más mayores y experimentados son despedidos como parte de la política que la Empresa sigue con este colectivo, buscando reducción de costes salariales y rejuvenecimiento de la plantilla. El resultado: una plantilla con mucha renovación, pero escasa experiencia.

Con una política de rotación, apostando por los empleados, y un plan de salidas voluntario atractivo, se conseguiría aumentar la confianza e implicación de los trabajadores, mantener la experiencia y renovar la plantilla con la reducción de costes salariales que la Empresa busca.

Incremento salarial acumulado

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Mientras la Empresa afirmaba rozar la bancarrota y sufríamos 3 angustiosos EREs, el Consejo de Administración se subía el sueldo año tras año hasta acumular un 18,55%. La subida salarial de la plantilla fue sólo de un 3,03%.

Es más, tomando en cuenta el incremento salarial aplicado a los empleados en 2018, las subidas salariales acumuladas desde 2014 ascienden a un 3,39% que, con un IPC acumulado desde enero 2014 hasta la fecha de un 3,6%, se traduce en una pérdida de poder adquisitivo de los empleados de un 0,21%.

Evolución salarial empleado/año

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Mucho se ha hablado en los EREs sobre la necesidad de reducir costes para sanear la compañía, siendo el coste salarial el principal foco de esta reducción.

Sin embargo, estos EREs tenían otro propósito, consistente en reemplazar empleados más que en subsanar una supuesta crisis económica de la empresa, al amparo de una matriz que necesitaba dar un mensaje de ahorro de costes a los mercados.

La gráfica muestra una bajada del coste medio por empleado que nos retrotrae a salarios de 2010, haciendo de Ericsson una empresa poco atractiva para los empleados.

A pesar de los EREs, no es hasta 2017 cuando el coste total de sueldos baja a niveles de 2014, resultado de la política de reemplazo por medio de EREs de trabajadores con mayor experiencia y antigüedad.