Feminismo

Mujeres en TIC. Desigualdad programada

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En el periodo que va desde la II Guerra Mundial hasta finales de los años 60, las mujeres fueron la principal fuerza de trabajo en el sector de la informática y el desarrollo SW. Realizaban labores de cálculo complejas, pero consideradas rutinarias y tediosas para los hombres, por las que recibían sueldos más bajos y poco o ningún reconocimiento a sus méritos profesionales. La informática moderna es heredera de los trabajos de mujeres como Grace Hopper, Margaret Hamilton o las programadoras del ENIAC.

En los años 70 se produjo un cambio de mentalidad: el diseño de SW pasó a considerarse un trabajo complejo y de prestigio, y a las mujeres se las reemplazó paulatinamente por hombres.

La industria expulsó a las mujeres del sector en un triste ejemplo de desigualdad que aún no se ha revertido. Hoy, seguimos luchando por cerrar la brecha de género y erradicar sesgos culturales.

CGT y el 8M

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El pasado 8 de marzo se produjo una histórica movilización feminista en defensa de la igualdad real entre hombres y mujeres. Las mujeres paramos y salimos masivamente a la calle para recordar que aún queda mucho por hacer.

Como sindicato fuertemente comprometido, CGT supo estar ahí, trabajando con la Plataforma 8 de marzo y dando cobertura legal a la huelga feminista de 24 horas, otro hito histórico, pese a la contraprogramación y la desinformación vertidas desde otras organizaciones sindicales.

El movimiento feminista ha vuelto para quedarse. Desde CGT mostramos nuestro apoyo total a esa causa y seguiremos luchando para que el impulso del 8 de marzo se traslade a la realidad de todas las mujeres.

La cuarta ola feminista

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Las movilizaciones del 8 de marzo visibilizan que el feminismo es el movimiento social con más empuje del momento, volviendo a ser un fenómeno de masas con carácter global. Es lo que ya se considera la cuarta ola feminista.

La primera ola feminista surgió durante el siglo XVIII dentro de la Ilustración y tuvo como objeto conseguir que a la mujer se le reconociera el papel de ciudadana; la segunda corresponde a los movimientos sufragistas del siglo XIX que pedían el derecho al voto para la mujer y la tercera arranca en los años 60 del siglo pasado pidiendo la igualdad social y cultural, además de abordar, por primera vez el porqué de la opresión de la mujer.

Tras un periodo de desmovilización, en los últimos años el movimiento feminista ha vuelto a tomar fuerza y resurge, en una cuarta ola, con carácter internacional y un discurso basado en la multiplicidad de modelos femeninos. El objetivo de conseguir una igualdad real, más allá de la igualdad teórica recogida en las leyes se aborda ahora desde múltiples enfoques.